En una ciudad catedralicia, de Thomas Hardy.*
Nunca esta gente oyó tu nombre ni paseante alguno en la tranquila plaza cundió el rumor de tu belleza célebre
Nunca esta gente oyó tu nombre ni paseante alguno en la tranquila plaza cundió el rumor de tu belleza célebre
En esta nueva bitácora de viaje, Rolando García de la Cruz comparte con los lectores del blog sus andanzas por Valladolid, Yucatán
Me acerqué, sin saberlo, a la poesía del poeta tabasqueño Ángel Suárez Rodríguez de la mano de mi padre.
Tuve la mala suerte de que justo en estos momentos se recrudecieran algunas medidas precautorias, debido a la pandemia del Coronavirus surgido en Wuhan -China- hace unos meses atrás.
Los cinco poemas que Beatriz Pérez Pereda ha querido leer en voz alta para esta entrada corresponden a su libro Persona no humana,* de próxima publicación