
Miguel Guardia fue un poeta, profesor de dramaturgia y crítico teatral mexicano de la segunda mitad del siglo XX, cuya poesía se distingue de modo particular por abordar temas socialmente sensibles para el mundo que vivió.
Formó parte de una generación de poetas mexicanos a la que pertenecieron, entre otros, Rubén Bonifaz Nuño, Rosario Castellanos, Jorge Ibargüengotia, Jaime Sabines y Abigael Bohórquez.
De él, el gran poeta tabasqueño Dionicio Morales (quien le fuera cercano) escribió que en su poesía pueden identificarse tres grandes facetas: “El amor en varios aspectos. La poesía social comprometida…Y una parte última donde habla de las cosas cotidianas con un lenguaje coloquial, muy directo que aparentemente es sencillo, pero es complejo porque está hablando sobre algo muy interno del ser humano”.
El presente poema del poeta nacido en la Ciudad de México es una loa y al mismo tiempo una declaración de independencia frente al miedo, ese “soberano doblador de cervices, procurador de esclavos, deshacedor de hombres y de pueblos.”
El poema
I
Te canto, oh, Miedo, como al rey más poderoso,
al más grande Señor, al más insidioso héroe vivo.
A ti, inquilino de nuestra conciencia,
inmortal, pero mortal, habitante de vidas y progresos,
canto.
Tu historia es la historia de la humanidad:
tú hiciste que Caín matara a su hermano
y que después tratara de esconder el cadáver.
II
Miedo: soberano doblador de cervices,
procurador de esclavos,
deshacedor de hombres y de pueblos.
Espía. Hijo bastardo de la comodidad;
entuertador de hechos
y facedor de entuertos. Desgraciado cara de rana
y sin cara igualmente desgraciado.
Hijo sin madre, miedo:
isla cegada de pantanos,
víbora de mil ojos y mil manos.
III
Si me preguntan dónde estuve todos estos años,
qué fue de mí, qué hice, por qué callé,
porqué no salí al paso de la verdad o de la muerte,
les diré: tenía miedo. Amo el bienestar,
las cosas cálidas, los sitios tranquilos.
Para luchar hay que salir al frío,
aceptar las derrotas, peligrar, ser más
para los demás que para sí mismo.
Que estuve escondido tras las enaguas
de la conformidad y diciéndome:
«Soy bueno, soy amoroso, nunca hice mal a nadie;
construyo, canto, porque es bueno
para los hombres que alguien cante…»
Mentiras: tenía miedo.
Pero, como las buenas gentes que se pasan
el tiempo ahorrando sus monedas
para poder cambiarlas por algo muy deseado,
yo he guardado montones de palabras que ahora quiero
cambiar por una sola: libertad.
IV
Miedo: turbio cristal de aumento,
desacompáñame, vete, déjame solo,
quiero mirar de frente,
lanzarme de cabeza a la gran aventura
de la reconstrucción.
Infeliz cobrador de soledades,
hijo de las mutilaciones,
asesino
sacador de ojos, certero apuñalador,
ya no me importas,
ya no te tengo miedo.
* Tomado de Juan Domingo Argüelles (selección, prólogo y notas), Antología general de la poesía mexicana (de la época prehispánica a nuestros días), México, Editorial Océano, 2012, 894 pp.
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Acerca del autor
- (1924-1982). Profesor de arte dramático en la UNAM y en el INBA. Publicó los libros de poesía «Ella nació en la tierra» (1949), «Tema y variaciones», «Palabra de amor» (1966), entre otros.
- 11 diciembre, 2021PoemasOda al miedo, poema de Miguel Guardia.*





